# Profesores y Monitores Autorizados del Hung Sing Gwoon Costa Rica

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**Maestro Internacional Discípulo Leopardo**

**Kung Fu**

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Desde que tengo uso de razón me han gustado de las artes marciales, mientras otros seguían el futbol, yo deseaba ser uno de esos maestros que veía en las películas, siempre mas fuerte y habilidoso que los malos personajes, utilizando sus habilidades para impartir justicia y defender al débil. Para eso había que ser fuerte, para tener la seguridad y las oportunidades de derrotar al malo y defender al débil.

Durante mi época de escuela, fueron habituales las peleas con compañeros, demostrando quien era el más fuerte, demostrando que se era hombre y no se tenía miedo al otro. Le causé unos tantos dolores de cabeza a mi madre, aunque en mi existía algún tipo de satisfacción. No éramos malos, con el compañero que peleabas en la mañana podrías estar tomándote un fresco por la tarde abrazados, ya reconciliados. No era un tema de odio, era un tema de probarte, de probar tu valía, de demostrar que podías defenderte o defender lo que te importaba.

Todo cambió cuando a los 13 años mi cuñado, y ahora compañero habitual de entrenamiento, me incursionó en las artes marciales. Desgraciadamente, no fue Kung fu, sino que me inscribió en una escuela cercana de Jiu Jitsu Japonés. Ahí tuve por primera vez la convicción de entrenar, de ser de los mejores, de no faltar. Ahí aprendí que lo importante de una pelea, no era tenerla para probarse, sino evitarla, para no hacer daño al otro.

Sin embargo, no sentía que era 100% lo mío. No me gustaba la pelea de suelo ni los derribos, me gustaba golpear y patear, ser fuerte pero habilidoso. Desde niño, siempre vi los maestros de kung fu en el cine, y eso quería entrenar.

Mi escuela de Jiu Jitu cerró, y tiempo después conocí a un llamado maestro de kung fu, con él que me hice amigo, y con quien entrené mientras podía pagar algunas clases. Al final, era más habilidoso y gimnasta que maestro de kung fu, pero con quien entrené duro sin dudarlo.

Afortunadamente, a los 19 años mi cuñado me habló de John Latouche, quien para ese momento era (y lo sigue siendo) el máximo referente del Kung Fu en Costa Rica. Comencé a entrenar con él, pero ya para ese tiempo la constancia y la disciplina no me acompañaban como en mi adolescencia.

Entre los 19 y los 24 entrené de manera inconstante e indisciplinada, yendo y viniendo, recibiendo regaños de Sifu John. A los 25 por fin me volví parte constante de la escuela, y mi desarrollo inició como debía ser.

En una búsqueda incansable por el conocimiento, la verdad y el máximo nivel del Kun Fu, tuve la suerte de presenciar y ser parte del inicio de nuestra escuela con la familia Chan y viví el primer seminario impartido por Sifu Eduardo Polanía allá por el 2007. Fue un abrir de ojos y una experiencia única, ver el abismo que existía entre nuestro conocimiento del Choy Lee Fut, y el que nos estaba compartiendo Sifu Eduardo. Ahí mismo entendimos que existía un mar de conocimiento y práctica por delante, y que ese era solo el comienzo.

Pasaron los años, y asistí y entrené fuerte en todos los seminarios venideros, así como acompañando las clases habituales, con disciplina y amor por lo que practico, con la convicción de que lo mío es el Choy Lee Fut de la familia, no me interesa conocer de ningún otro arte marcial, aunque teniéndoles el debido respeto.

Desafortunadamente, la condición de adultos mayores de mis padres y mi responsabilidad de cuidarlos me han impedido asistir a algunos seminarios, pero he tenido con la familia varias experiencias enriquecedoras. La primera, en el 2019 en México, donde conocí directamente a una parte de la familia y entendí que le debía mucho y no se trata solo de recibir el conocimiento, sino que tenemos la responsabilidad de seguirlo compartiendo y expandiendo.

Y en 2024 tuvimos la dicha y la honra de tener el Seminario internacional aquí en CR, algo que significó un gran paso para el Choy Lee Fut en Costa Rica, y así lo seguimos siendo.

Y sin lugar a dudas, mi más grande logro marcial ha sido recibir el honor por parte del Maestro Chen Yong Fa de ser aceptado como Discípulo Leopardo. Privilegio que planeo honrar hasta el último minuto.

Sifu Alexis Mora Mora Discípulo Leopardo 2025.
